Evidencias sobre la verdad de los chemtrails

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Los pseudoescépticos se ríen a carcajadas de la gente a la que debería servir con sus conocimientos. Otros no se ríen pero se muestran igualmente despectivos. Es hora de despejar el camino hacia la verdad de los chemtrails.

Incluso entidades como Greenpeace, siempre dispuestas a luchar contra amenazas contra la energía nuclear, el uso indiscriminado de transgénicos o la contaminación de las aguas, agacha la cabeza cuando se le preguntan por los chemtrails. En una web de Greenpeace UK (aquí) se puede ver su postura. Es una que ya hemos visto muchas veces: no hay evidencia suficiente, no sabemos bien qué pasa, no parece que sea nada de lo normal. Sorprendentemente, reconocen problemas patentes como los geoingeniería, el “sembrado” de semillas o núcleos de condensación para provocar la lluvia, e incluso mencionan el proyecto HAARP, pero siguen insistiendo en que las emisiones de CO2 son las responsables del cambio climático.

En cuanto al verdadero culpable (los chemtrails), niegan su existencia y prefieren atenerse a la explicación tradicional de las estelas de condensación de vapor de agua. Para que nos crean, dicen, necesitan “afirmaciones claras procedentes de expertos apropiados como profesores de física atmosférica, dinámica de fluidos o ingeniería aeronáutica” Nosotros sabemos lo difícil que es eso, ya que los expertos están, o bien convencidos de que el vapor de agua es la explicación correcta, o bien trabajan bajo órdenes de quienes desarrollan estos proyectos. ¿Realmente esperan un Einstein o un Oppenheimer que les desvele los secretos de la bomba atómica?

Afortunadamente hay algunos expertos, pocos pero hay, que se atreven a levantarse y hablar. Uno de ellos es Marvin Herndon, químico nuclear, geoquímico y cosmoquímico. En un artículo titulado (traduzco) “Envenenamiento por aluminio de la humanidad y de y biota de la Tierra por medio de actividad de geoingeniería clandestina: el caso de la India”, Herndon detalla cómo desde hace 15 años un programa de geoingeniería se está desarrollando sobre los cielos de las llanuras aluviales de Ganga. El análisis del agua de lluvia ha permitido detectar no solamente cenizas (de apariencia natural) sino también metales pesados como aluminio, bario y estroncio, en países como Alemania y, por supuesto la propia India.

Douglas E. Rowland es heliofísico y trabaja en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. En 2016 este científico admitió que la NASA estuvo colaborando entre los años 70 y 90 (que se sepa) en un proyecto para dispersar litio mediante chemtrails. El litio es una sustancia alcalina, que tiene una capacidad como medicamentos y que se usa de modo habitual en el tratamiento de enfermedades mentales como el desorden bipolar y la depresión; pues según la NASA lo utilizan para “estudiar la forma en que el viento sopla en la atmósfera superior” Si creéis que me lo estoy inventando, leedlo vosotros mismos (aquí). El aviso lo dio la célebre actriz Alyssa Milano, quien lo difundió por Twitter en abril de este año (aquí).

Hay más evidencias de este tipo, y os las contaré en otros artículos. Hoy quiero acabar con una noticia que os sorprenderá. Un hombre llamado Chris Bovey decidión “trolear” a los “conspiranoicos” de los chemtrails, y lo hizo inventándose su propia fumigación. En un vuelo comercial vio que parte del exceso de combustible era arrojado al vación y decidió hacer unas fotos, afirmando que tenía la prueba de que los chemtrails existen y son auténticos. Dijo que había sido detenido al llegar al aeropuerto (lo que era mentira), y quedó erigido como un “debunker”, un “cazador de mitos.”

¿Qué ha consegido Bovey con su acción? ¿Reirse de gente con creencias honradas? ¿Denunciar la conspiración? No. Se limitó a jugar a influencer, y lo único que le interesa son los millones de visitas en su vídeo de YouTube. Por mi parte, creo que el rociado fue auténtico pero no de combustible sino de otros productos químicos, pero en cualquier caso no sé si es idiota, o si fue “convencido” de que dijese esa historia a cambio de un puñado de visitas. O peor aún, es posible que se trate de uno de esos episodios de “falso conspirador” diseñado para que la gente se ría de la estupidez de quienes creemos que los chemtrails son realmente una conspiración de alcance planetario.

Que se rían todo lo que quieran. Nosotros sabemos cuál es la verdad. Y la difundiremos pase lo que pase.

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